CAJAS NIDO CON CAJAS DE LOTES DE NAVIDAD

En esta época del año resulta más fácil (de lo habitual) «perder la cabeza» tirando de tarjetero y pagas extra. Es sencillo: app de compras, seleccionar, continuar y validar. A partir de ahí, varias personas en una imperfecta cadena de transporte, nos harán llegar algo que podíamos haber comprado en la tienda de nuestro vecino. Aunque (lástima porque en nuestros CV ponemos que somos muy empáticos), la tienda de ese vecino (2 generación de ferreteros o zapateros, por ejemplo), cerró antes del verano (¿Alguien sabe el motivo?).

Como decíamos, cualquier momento es bueno para comprar algo que no necesitamos pero deseamos. Y más aún, aún, comprarle al vecino lo que se nos ocurra que le puede gustar. El jamón, la cesta de navidad, el paquete sorpresa… en breve los contenedores estarán a reventar con todo tipo de residuos que no son tal cosa. Por eso hoy vamos a aportar nuestro «objetivo 2030» (lo de grano de arena ya no es cool) y os vamos a contar cómo hacer una caja nido con cajas de lotes de Navidad.

MADERA DE SERES VIVOS MÁS VIEJOS QUE NOSOTROS

Así es, toda esa madera proviene de árboles que en muchos casos, han sido talados a una edad superior a la nuestra. Los aglomerados y los retales de pino es probable que no. Sin embargo, en el caso de las molduras, vigas de madera o muebles antiguos, sin duda alguna, hay detrás un roble, arce, castaño, fresno o nogal de más de cien años. Es ahí cuando, si afinamos la mirada, podemos detectar esas piezas macizas que tan buen resultado nos pueden dar. Con ellas podemos contruir un refugios para carboneros, trepadores o grajillas, haciendo una caja nido gratis. No olvidemos que la diferencia de precio entre un producto y otro a la hora de encargarlo, puede ser al menos del 300 %.

Además, hacer una mesa de roble macizo frente a una de aglomerado con melamina representan dos filosofías de carpintería totalmente opuestas. Mientras que una es un trabajo de artesanía y estructura, la otra es un proceso de montaje y revestimiento.

En el caso de la madera maciza se requiere maquinaria pesada (cepilladora, regruesadora) para preparar los tablones. El carpintero debe gestionar las tensiones internas de la madera para que la mesa no se curve. El ensamblaje suele hacerse mediante técnicas tradicionales como espigas o cajeados. Con el aglomerado melamínico estamos trabajando un material muerto. El proceso es principalmente de corte y canteado. Se utilizan sierras de precisión para no astillar la melamina como las mesas de corte y una aplacadora de cantos para cubrir los bordes de aglomerado. De no protegerse, quedarían feos y expuestos.

La durabilidad y resistencia en el caso del roble macizo es de generaciones. Con el tiempo se puede lijar y barnizar de forma ininterrumpida. La melamina es más delicada puesto que si se raya el canto se despega, es muy difícil de reparar. Por no hablar de la humedad. Con el tiempo el roble, por seguir con el ejemplo, tiene un grano y unos nudos que aportan un valor estético que la melamina solo puede intentar imitar. Además, cualquier madera maciza bien tratada, desarrolla una «pátina» que mejora su aspecto.

La melamina que podemos encontrar en los grandes almacenes, es un papel impreso con resina. Si la carpintería es honrrada, la parte plástica añadirá sujeción y firmeza a los tornillos. Si no lo es y se trata de módulos baratos de grandes almacenes, se tratará tan sólo de una fina lámina de plástico que se puede despegar como si fuera una pegatina. Las únicas ventajas son el precio y la uniformidad, ya que hay un catálogo de cientos de colores y texturas (imitación cemento, mármol, colores sólidos) que la madera natural no ofrece.

Por último, la madera maciza es un recurso renovable y biodegradable, aunque de crecimiento lento: eso sí, NO HABLAMOS DE BOSQUES TROPICALES NI ÁRBOLES CENTENARIOS, SÓLO HABLAMOS DE REPOBLACIONES DE CRECIMIENTO RÁPIDO, NADA MÁS. DESTRUIR UN BOSQUE PARA DESCREMAR UNOS POCOS ÁRBOLES DE CRECIMIENTO LENTO, NO SÓLO ES UN ACTO DE BARBARIE Y CRUELDAD MÁXIMA, SI NO UNA AGRESIÓN A LAS GENERACIONES FUTURAS. Como dijo E.O. Wilson, «quemar bosques vírgenes es como calentarse la comida usando un Da Vinci como combustible». A lo que íbamos, el aglomerado utiliza residuos de madera, lo cual es ecológico, pero las resinas y colas que contiene dificultan su reciclaje total. Por eso la gente que tiene chimeneas, no quiere ni oír hablar de los aglomerados y en los últimos tiempos se han decantado por los pellets, que son más limpios y eficientes energéticamente. Aparte del tema estético/moda.

CAJAS DE MADERA Y PACKAGING GASTRONÓMICO

Además de cartón y tela, las cajas de madera maciza se suelen usar para transportar productos de cierto nivel. Una caja de madera con varias botellas de vino en su interior, siempre será más «potente» que una sencilla caja de cartón, por mucha tinta dorada que tenga. Además, tenemos la falsa percepción de que, «a mayor calidad del envoltorio, mejor es el producto». Pues bien, esas cajas suelen tener un grosor que oscila desde unos pocos milímetros a un centímetro y medio. Suele tratarse de maderas muy blandas y muy ligeras. Si bien es cierto que podríamos hacer una caja nido con ese material, yo aconsejo reforzarlas de diferentes maneras par alargar su durabilidad.

En primer lugar, para las uniones, podemos usar pequeños listones en vez de espigas o cajeados. Además, todas las piezas irán encoladas. De estas dos maneras, la estructura será más sólida y flexible a la vez. Resistirá mejor los cambios de humedad y seguirá siendo ligera.

En la entrada colocaremos una protección que, en el caso que nos ocupa hoy, se trata de un embellecedor del bombín de una cerradura. Cualquier material metálico es bueno si evita que roedores o pájaros campinteros agranden la entrada.

La cubierta podemos reforzarla con tela asfáltica, otro resto de madera e incluso alguna goma que podamos encontrar que nos sirva para hacer una especie de «visera» justo arriba del orificio de entrada. Si tenemos material de sobra, podemos ajustarlo en las esquinas, de forma que envuelva aún más el tercio superior, mejorando sus propiedades impermeables.

También es muy importante el lugar donde vayamos a colocar la caja. Una caja con unas paredes relativamente delgadas, no tendrá buen aislamiento en un clima frío o muy caluroso. Sin embargo, si tenemos la precaución de colocarla entre el follaje de un árbol que pueda proporcionar cierta sombra y protección frente al viento y la lluvia directa, mejoraremos las posibilidades de que esa caja sea habitada durante varios años.

Todos estos tips tan sencillos, nos ayudarán a reforzar una caja nido realizada con cajas de lotes de Navidad.

PEQUEÑOS REFUGIOS para GRANDES CAMBIOS…….

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Este artículo no ha sido escrito con IA ni AI.

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